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7 claves para gestionar una pequeña empresa / Redacción Ecoe
7 claves para gestionar una pequeña empresa

7 claves para gestionar una pequeña empresa

Redacción Ecoe

Si volviésemos al colegio y hubiera 2 asignaturas llamadas finanzas y marketing la mayoría de los emprendedores vocacionales las pasarían con una nota muy baja.
El emprendedor vocacional sabe mucho de lo suyo, normalmente, es su pasión y su actividad está realmente ligada a su persona, a su esencia, le ayuda a construir su proyecto de vida. Ahora que… con ser buenos o incluso magníficos en lo nuestro no es suficiente, hace falta controlar otros pilares para que ese Proyecto de vida no se tambalee cuando vienen momentos retadores.

María Ángeles González, economista de profesión con 30 años en el sector financiero, nos comparte estos siete para gestionar un negocio aun poco poco conocimiento den finanzas

1. ¿Cómo vivir cuando no tienes un sueldo asegurado?


Es el desafío más importante cuando te pones por cuenta propia, tenias unos ingresos asegurados al mes, en cambio ahora es un agobio existencial, que un mes me forro y otro no veo un duro, y al principio todos son malos.

Hay que contar con un colchón para sobrevivir al menos un año con ingresos escasos. Todo necesita un tiempo de maduración sin preocuparte de buscar las lentejas urgentemente. Es necesario reunirlo si quieres dejar un trabajo asalariado.

No se toman buenas decisiones con la presión de pagar las facturas. Independiente de invertir en el propio negocio, los gastos básicos han de estar cubiertos que son: La inversión del negocio, la de empezar a funcionar, y la de comer todos los días tranquilo aunque el negocio no de nada por una temporada.
Si ya has testado que tienes clientes y ganas dinero, y le das vueltas a pensar cuánto podrías ganar si estuvieras a tiempo completo, puede ser el momento de decidirse.

El riesgo es menor porque ya sabes que funciona. Tienes datos para ver si tus ingresos van a ser suficientes para mantener el nivel de vida al que estás acostumbrado.

Hay que tener en cuenta que es otra forma de vivir. Antes te organizaban los demás, los impuestos, la empresa, y ahora todo lo tienes que gestionar tú. Necesitas montar un sistema para que los meses buenos compensen con los malos, saber de dónde va a salir el dinero para vivir todos los meses y hay que acostumbrarse a manejarlo.

2. ¿Cuánto dinero se necesita de verdad para invertir y financiar un negocio personal?


La parte de instalación queda muy claro, «poner la tienda en marcha». En negocios de servicios parece que «no necesitas nada», pero aunque sea un espacio de trabajo, el teléfono, Internet, el ordenador, licencias de software…

Otra parte muy importante que se desprecia, el dinero necesita circular, siempre vas a tener un dinero en suspenso, tienes un dinero pendiente de cobrar y tienes que estar pagando, tiene una dimensión que siempre tienes que tener disponible, cada sector tiene unos tiempos diferentes. Si tu cobras a tres meses y pagas a un mes necesitas sobrevivir dos meses, y tienes que tener ese dinero.

Hay quien lo consigue con una cuenta de crédito, o con el colchón de la propia empresa. Lo pone y lo quita, pero siempre tiene que estar ahí para funcionar. Si matas la gallina, te quedas sin huevos. No puedes gastártelo en otra cosa diferente. Es como la gasolina del coche. No se mueve más. Es el concepto que más difícil resulta de comprender a quien no ha vivido de cerca un negocio.

3. Precios y márgenes.


Precio es lo que cobras, y el margen es lo que te queda. El precio tiene un componente de coste que si no está bien valorado, cuanto más vendes más pierdes. Es difícil poner bien los precios. Nos fijamos en la competencia, y tiene otros costes distintos de los nuestros.

Es una combinación de lo que el cliente está dispuesto a pagar, lo que nuestros servicios pueden valer por efectividad, y los costes, por debajo de lo que no se debe de trabajar.

El principal problema de los emprendedores de servicios es que no se ponen sueldo. Hay que valorar el trabajo como si lo encargases a una tercera persona. Si no lo haces así, el único esclavo gratuito que tienes eres tú. Cuánto tiempo de servicio personal, de administración, de gestión, que no se computa adecuadamente. Al precio que trabajas las cuentas no salen, es un autoempleo y además precario.

Para que sea rentable tienes que empaquetar tus servicios, tanto para producirlos, como para venderlos, en vez de trabajar por horas. Tienes que estar convencido del valor de tu trabajo, para conseguir que los demás lo valoren. Siempre innovando y atento a las necesidades del mercado, y que el cliente no te compre una sola vez. Ayuda tener varios productos que se complementen y diversificar.

4. La rentabilidad.


Voy a poner un ejemplo sencillo: Imagina que pones tu dinero a plazo fijo, vas al banco y en un año tienes el 3%, cuando pagaban algo los plazos fijos, te lo dan sin hacer nada.

Cuando te metes en un negocio las cuentas son las mismas, coges ese dinero que has metido, el dinero que te hace falta para empezar y para funcionar, lo pones en marcha y después de trabajar muchísimo y estar matándote le sacas pongamos un 7%.

Si además una parte de ese dinero era prestado y te cobran, por ejemplo un 9%, encima has perdido dinero ¿está siendo rentable pedir un préstamo para esto?
Entonces hay que valorar muy bien para qué tanto esfuerzo. El beneficio tendría que ser al menos el doble de meterlo en otro asunto. Es lo que en economía se llama el coste de oportunidad.

Si puedo coger ese dinero y lo coloco de una manera más pasiva y da poco pero no te dejas la vida, la pregunta es ¿me compensa? ¿es rentable o no es rentable? Es sumar y restar, valorar el beneficio y la satisfacción que te puede dar tu negocio.

5. Morir de éxito.


Quien tuviera esos problemas, que me salen los clientes por las orejas y no puedo más.
El caso es que tienes unas dimensiones que te permiten atender con cierta comodidad a 100 clientes, si te entran 30 más tienes que ampliar mucho el tiempo y la forma de atenderlos, necesitas invertir más y te descompensas, ya que te toca poner dinero mucho antes de cobrarlo y beneficiarte del crecimiento. Tienes que esperar hasta que adaptas tu sistema.

Puede ser muy tentador crecer de repente y tomar atajos, pero ¿se va a sostener?, ¿vas a poder disfrutar de eso que se supone que has conseguido?

6. Hay que ser flexible. Una retirada a tiempo es una victoria.


A lo mejor no encuentras el negocio que te funciona a la primera. Tienes que encontrar una variación que te funcione, con tus clientes, tu mercado, y a veces tiene un coste.

Los límites es el dinero que tienes, el límite es no endeudarse. Un año para cubrir gastos, dos años para vivir a tiempo completo.

Si está perdiendo dinero a manos llenas, si no crece y se independiza no pidas dinero para seguir funcionando. No se ha acertado con el modelo de negocio y la gestión y no puede ser rentable. Hay que salir vivo de la batalla para luchar otro día.

Y me dice Jorge fuera de micrófono una última cuestión, que suele ser la primera…

7. De que manera arreglo los papeles para empezar a funcionar. ¿Autónomo o empresa???


Para empezar a funcionar es mejor autónomo. Es más rápido y más barato y hasta que tengas un volumen de casi 40.000 euros de ingresos, no compensa el papeleo y las obligaciones legales.

Pero si necesitas mucha inversión, emprendes con otros socios, o vas a contratar empleados es más conveniente la sociedad limitada. El motivo principal: para separar tu patrimonio de las obligaciones que pueden ser muy importantes en estos casos. También si pones una franquicia te suelen obligar a tener tu propia sociedad

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Fuente: Soy Jorge Jimenez


 
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